Guía
#26 Mi alumno está pasando por un problema familiar y su rendimiento ha bajado, ¿cómo puedo apoyarlo desde mi clase?
Cuando un alumno atraviesa un problema familiar, su rendimiento y comportamiento pueden cambiar. Como maestro, no te corresponde resolver lo que ocurre en casa, pero sí puedes ofrecer algo importante dentro del aula: estructura, respeto, expectativas claras y un espacio seguro para aprender. Aquí te mostramos qué puedes hacer desde tu papel, cómo ajustar sin bajar las expectativas y cuándo es momento de pedir apoyo a otras personas de la escuela.
Un alumno que era cumplido empieza a entregar tareas a medias. Se distrae, contesta cortante o de plano se apaga. Tú ya sabes, o sospechas, que en casa hay un problema fuerte. ¿Y ahora qué haces desde tu lugar de maestro, sin ser psicólogo y con todo un grupo esperándote?
Una buena respuesta empieza por reconocer tus límites: no te corresponde resolver el problema familiar ni hacer terapia. Sí te corresponde cuidar cómo respondes a lo que está ocurriendo dentro de tu aula.
El comportamiento puede estar diciendo algo
Según una investigación de los CDC citada por Edutopia, el trauma infantil es mucho más común de lo que se creía y con frecuencia resulta invisible. Por ello, es posible que haya más de un chico cargando con algo pesado, aunque solo uno te lo haya hecho evidente.
No necesitas conocer todos los detalles
Si el alumno te cuenta que tiene problemas en casa, puede ser tentador hacer muchas preguntas para entender qué está pasando.
Pero no necesitas conocer toda su historia para apoyarlo. Puedes escuchar, agradecerle que haya confiado en ti y preguntarle qué necesita para poder estar en clase. Tu tarea no es hacer terapia, tu terreno es otro: la relación.
Si existe una situación de violencia, abuso, riesgo para el alumno o cualquier otra circunstancia que requiera intervención especializada, debes seguir los protocolos de tu escuela y buscar el apoyo correspondiente.
La relación va antes que el contenido
Si algo se repite entre los docentes que Edutopia reunió para hablar del tema, es esa idea: «las relaciones tienen que ir antes que el contenido» (traducción). De acuerdo con la maestra Wendy Clark: «si no estás atendiendo el trauma, y los estudiantes están distraídos, desconectados y cada vez más rezagados, ni el mejor programa va a importar».
Y no es pura intuición gremial. Un metaestudio de 2017 con más de 97,000 estudiantes de primaria y secundaria encontró que trabajar lo socioemocional en el aula rinde frutos en varios frentes a la vez: a los alumnos les va mejor en lo académico, hay menos conductas que interrumpen la clase y, con el tiempo, también baja su malestar emocional.
¿Qué puedes hacer desde tu salón?
Algunas ideas que salen de ambos textos:
Cuida los micro-momentos. La psicóloga Karen Treisman menciona que: «cada interacción es una intervención» (traducción). El saludo en la puerta, preguntarle cómo va, notar en voz baja que sí entregó algo. Todo eso suma, y no requiere tiempo extra de planeación.
Mantén la estructura, sin castigar de más. Apoyar a un alumno que está pasando por una situación difícil no significa dejar de esperar nada de él. Podrías permitirle durante unos días dividir una tarea grande en partes más pequeñas, darle un plazo razonable para terminar un trabajo o revisar con él qué actividad puede completar primero.
Corrige en privado cuando sea posible. Si un alumno ya está pasando por una situación complicada, exhibirlo frente al grupo por no entregar una tarea probablemente no ayude. Si necesitas hablar sobre su desempeño, busca un momento privado.
Busca pequeños avances. Cuando un alumno está teniendo dificultades, es fácil que todas las conversaciones se concentren en lo que falta. También puedes reconocerle lo que sí está logrando
Tú también cuentas
Algunos de los educadores que participaron en la conversación de Edutopia recordaron que los maestros también tienen necesidades socioemocionales. Acompañar a un alumno que la está pasando mal desgasta, por ello proponen grupos de apoyo entre colegas y círculos restaurativos para el personal.
La educadora Carmen Zeisler lo describe como un cambio de mentalidad, más que una lista de tareas por palomear. No vas a "resolver" el problema familiar de tu alumno desde tu clase, pero puedes ser el espacio estable de su día.
¿Ya identificaste cuál de tus interacciones diarias con él podrías convertir, desde mañana, en una pequeña intervención?
