Artículo de opinión
#21 Un alumno utilizó IA para escribir parte de su trabajo, ¿debo penalizarlo o evaluar de otra manera?
Si descubres que un alumno utilizó IA en un trabajo, no conviene empezar por el detector ni asumir automáticamente que hubo trampa. Primero necesitas saber qué ocurrió, qué reglas estaban vigentes y qué buscabas evaluar con la actividad. Si hubo una regla clara y se incumplió, debe haber consecuencias; si no la había, el caso también puede servir para revisar tus políticas y la forma en que evalúas.
La tentación es clara: cero, reporte, escarmiento. Pero detente un momento, porque este caso tiene dos problemas escondidos. El primero es de evidencia: ¿cómo sabes, con certeza, qué parte escribió la IA? El segundo es de fondo: ¿qué querías evaluar exactamente con ese trabajo?
El problema de la evidencia
Si tu plan es apoyarte en un detector de IA, malas noticias. William Liang, un estudiante de preparatoria que escribió sobre esto en CalMatters en marzo de 2025, cita un estudio de 2023 de la Universidad de Maryland según el cual los detectores funcionan apenas un poco mejor que adivinar al azar, aunque los proveedores presuman 98% de precisión. El mismo Liang cuenta que casi todos sus maestros le dijeron que suelen anular o ignorar las conclusiones del detector. Y hay algo peor que la imprecisión: la injusticia.
A esto súmale el contexto que describe la UNESCO en su guía de 2023 sobre IA generativa en educación, elaborada por Fengchun Miao y Wayne Holmes: en la mayoría de los países no existen todavía reglas nacionales sobre IA generativa, así que cada institución educativa queda sola frente a la pregunta de qué herramientas son válidas y cuáles no.
Traducido al salón: el problema no se resuelve caso por caso poniendo ceros y bajas calificaciones; se resuelve con reglas claras y evaluaciones mejor diseñadas.
La pregunta más importante: ¿qué estabas evaluando?
Supongamos que confirmas que el alumno utilizó IA.
Ahora viene la pregunta difícil: ¿eso violó una regla que estaba claramente establecida?
Si la actividad pedía demostrar que podía escribir un texto de manera independiente y la política de tu clase prohibía explícitamente la IA, entonces sí existe un problema de integridad académica que debes atender.
Pero si nunca definiste qué usos estaban permitidos, el caso es más complicado.
Y hay algo todavía más profundo: si la tarea podía resolverse casi por completo con un chatbot, quizá también sea momento de preguntarnos qué estaba midiendo realmente esa tarea.
Entonces, ¿qué hago con este alumno?
Antes de poner un cero, puedes hacer varias cosas:
Habla con él. Pídele que explique cómo hizo el trabajo, qué herramientas utilizó y por qué. Una conversación puede darte mucha más información que un detector.
Pide que defienda su trabajo. Que explique sus decisiones, argumentos o conclusiones. Si realmente domina lo que entregó, debería poder hablar sobre ello.
Evalúa el proceso. Borradores, notas, versiones anteriores o ejercicios realizados en clase pueden ayudarte a entender cómo se construyó el trabajo.
Aplica la política que ya existe. Si había una regla clara y el alumno la incumplió, sigue el procedimiento de tu institución. La idea no es eliminar las consecuencias, sino que sean justas y consistentes.
Aclara las reglas para la próxima. Define qué usos de IA están permitidos, cuáles no y cuándo deben declararse.
Y quizá el cambio más importante sea diseñar algunas evaluaciones de manera que puedas observar mejor el aprendizaje: ejercicios en clase, defensas orales, reflexiones sobre el proceso o entregas por etapas.
